viernes, 14 de enero de 2011

Un atardecer eterno.

El sol se fijaba en el mar, Las palmas chocaban entre si, el mar hacia una melodia y desde lejos se escuchaban las olas romper. Ella lo miraba a el, ambos se miraban entre si. No salía una palabra de su boca, no era necesario. El llevo sus dedos a su frente y los deslizo hasta llegar a su mejilla. Las miradas se volvieron a besos, besos apasionados.
- Que estas pensando?- le pregunto ella a el.
- Pienso en tus ojos, en lo mucho que deseo que nunca dejen de mirarme como lo hacen ahora- murmuro el.- Pienso en este momento y lo guardo, Pienso en lo mucho que quiero que este momento sea eterno... Pienso que tu y yo seremos eternos.
Sus palabras la dejaron sin aliento, solo podía pensar en su amor, en el. El sol encajo en sus caras, su brazo la toco y sus lenguas se saludaron de nuevo. Ella no podría pedir nada mas, si no que ese momento nunca acabara.

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