lunes, 9 de mayo de 2011

Aún sueño contigo.

Era su esencia qué aún seguía marcada en mi silueta, sus besos aún estaban marcados en mi espalda, en mis labios, su olor volaba por la habitación como un pequeño colibrí madrugador. Era él, siempre lo había sido.
¿Por qué le deje ir? ¿Por qué permití que el miedo y el dolor se aferraran de mi?
Era media noche, todo estaba tan callado. Ya no es escuchaba tu voz en vivo, solo viejas grabaciones retinaban por las paredes de mi memoria y de mi corazón. 
Tal vez su rostro nunca aparecería por mis ojos de nuevo. Tal vez mi corazón nunca latiría por él nunca más.
¿Entonces qué quedaba para mí? ¿Soledad? ¿Melancolía por el resto de mis días?
Confusión y mas confusión pasaron detrás de mí. Entonces lo comprendí todo, mi vida no tenía sentido sin él, por más que me doliera enfrentarlo, él es mi realidad.




La alarma sonó. Y allí estaba él admirándome, como todas las mañanas de mi vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario