sábado, 21 de mayo de 2011

El extraño.

Soy un fantasma nada más que eso, una alma apenada que cruzo su camino, él no se fijara, nunca lo haría ¿Por qué yo debía preocuparme? Uní mis piernas y me acerqué al estante de la derecha, pretendía buscar algún libro mientras le miraba de reojo. Podría pasar horas observándole. Pues eso hacía todos los días, me sentaba en esa grande y vieja biblioteca a esperarle, a observarle, a admirarle, a enamorarme...


Es estúpido, muy estúpido. 
Él nunca me notara, mejor tomo un libro y me marcho, pretendo como si nada paso. Como siempre, y vuelvo a la casa a leer cualquier estúpido libro que me quite su imagen de mi cabeza. Pero hoy él estaba tan diferente, tan radiante y tan hermoso. ¿Me notaría? Le mire por un buen rato, lo estudié con mis ojos. Quise probar sus labios y comerlos lentamente.
Y entonces cuando menos lo esperaba, él voltio hacía mí. Nuestras pupilas coincidieron por primera vez y no pude evitar sonreír. Por él.
Mire para otro lado, me había delatado, había presenciado su hermoso rostro al desnudo. Y el él mio. 
Cogí el primer libro que tenía en frente. Me devolví a la mesa, para observarle desde allí de nuevo, escondida detrás de mi propia sombra. 
Como siempre.
Me senté y prendí mi cigarrillo, tímida de nuevo, espere a que él retomara su lectura y yo pretendiera empezar la mía, para observarle. Pero él se paro de su asiento y me miro de nuevo, con su mirada azul y penetrante. Se acerco a mí. De seguro iba en busca de otro libro.
Pero no, se sentó a mí lado.
Me había derretido tal vez, convertido en polvo y mortalmente perdida en su tan dulce y lujuriosa mirada.
¿Qué buscaban esos ojos de mi? ¿Amor? ¿ Interés?


- Te he visto antes por aquí-confeso él.-¿Qué lees?


- Tu... -aún tragando sus palabras, no sabía que responder, pensé que nunca se había fijado, nunca lo había hecho..-¿Tú me has visto?


-Pues claro, y tú también de seguro-dijo él, mientras me dejaba a ver su grande y dulce sonrisa, jure que era un sueño, uno muy bueno para ser realidad-... Veo que me observas mucho ¿Por qué nunca te has acercado?


- El miedo.


- Guardas el miedo y te escondes detrás de esos libros, detrás de los estantes, de tus miradas tan ocultas y secretas, pero si lo noto. Vengo aquí todas las tardes a esperar a que me observes, a que te ocultes detrás de tu sombra. Vengo todos los días con la esperanza de que por fin, te acercaras a mí y me dirás lo mucho que me piensas, porque se que lo haces, porque yo también lo hago. Pero detrás de tus miradas se que escondes algo, y nunca me dejas descubrir qué es.


No podía creerlo aún. No sabía que responder, no sabía como actuar, ni mucho menos que decir. Siempre había estado en mis narices, pero mi timidez no me lo había permitido ver.
Él se acerco a mí lentamente, dejando caer el cigarrillo de mi mano y cerrando el libro con rapidez, lo mire de nuevo, observe sus grandes y penetrantes ojos azul mar por última vez. Deslizo su mano derecha por lo largo de mi cabello, dejando caer sus labios sobre los míos.


Y allí estaba yo, en una tarde como otra, siendo besada por un totalmente extraño.

No hay comentarios:

Publicar un comentario