lunes, 28 de marzo de 2011

La ley del retiro

Ahí habíamos acabado de nuevo, debajo del mismo techo, arropados en nuestros constantes secretos, secretos que nos arrastraban de nuevo a esas mismas sabanas. Sus palabras habían sido claras, eramos solo dos jóvenes atados por una razón: Amor. Un amor no correspondido, por eso no debía salir de esas sabanas, era nuestro secreto. Lo nuestro se había convertido en una adicción, me había vuelto adicta a sus besos, a sus caricias, a sus secretos, a sus mentiras, a su retiro. Mas de una vez habíamos acordado no vernos mas los rostros, dejarlo hasta ahí, dejar de tomar whisky y empezar a tomar decisiones, pero tanto como para el y para mi se nos hacia imposible. Me gustaba observarle en las mañanas cuando se sentaba junto a la ventana a escribir, escribía sobre nosotros, sobre nuestra adicción.
- He encontrado un nuevo trabajo como ayudante del viejo amigo de mi padre, es un fotógrafo de modas y estará fotografiando aquí en Barcelona.
- ¿ Podrás venir mas seguido?
- Todas las noches tal vez, si ellos no me ven huir de la casa.
- ¿Hasta cuando piensas ser mantenidos por ese par de viejos? Ven a vivir aquí conmigo, te necesito aquí.
- Es mas complicado, no pertenecemos juntos.
- ¡A la mierda con eso! ¿Como puedes decir que no pertenecemos juntos?
- Nuestros corazones fueron hechos para morir, no para latir por alguien mas.
- ¡Tu y tu maldita filosofía barata! ¿Piensas vivir así por el resto de tu vida?
- No pienso vivir así, por que no necesito de una vida insignificante para amarte.
- ¡¿QUE NECESITAS ENTONCES?!
- De tí. Muere conmigo y así mi corazón no necesitara latir por la vida, si no por ti.
- No te entiendo- dije confundida-.
- Pasa que me enamore de una fantasma que se alojo en mi corazón y hasta que no lo destruya, no podre corresponderle.
- Te amo.
-Y yo a ti.
El puñal que escondía detrás de sus grandes y suaves manos nos tendió una trampa a ambos, dirigiéndose a nuestros corazones que ya no necesitaban latir por la muerte, y así fue como le correspondí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario