Cuando el sol se esconde, me traen las olas de inspiración con si y se oscurece ese miedo que vive dentro de mí. Cuando estoy a oscuras, nada me importa estoy dándole la cara a a la vida, a mi misma, al momento. Todas las preocupaciones se van como el humo de un cigarrillo queriendo ser inhalado. Y consigo llegan los pensamientos libres, que dan vueltas y saltan por mi cabeza y en sí dejan salir mas pensamientos que se convierten en una idea que luego me llena de inspiración.
En la oscuridad, puedo sentirlo todo a mi manera, puedo ser quien soy a oscuras, sin que nadie mas me observe, solo la luz de la luna y estas cuatro paredes que son los oídos de mis palabras.
Nada importa en el momento por que estoy segura, estoy confiada, me siento apasionada... Es real y no quiero que acabe. Me suelto, dejo mi pelo caer por los muros de confianza y danzo, me muevo con el ritmo de mis palabras, no hay nadie que me juzgue, soy libre. Soy yo y eso nadie me lo quita. A veces dejo que mis ojos hablen como pequeños riachuelos y así surgen las lagrimas de ellos. Pequeñas gotas de expresión que se resbalan por mi mejillas, pero son libres, al igual que mi alma.
Y la mente se deja llevar, y me hace llegar a los pensamientos de amor, de tristeza, de felicidad, de alegría, de melancolía, de poesía, de confianza y de oscuridad.
Entonces se que llego a su fin y es tiempo de irme lejos de allí y debo dormir ¿O debo despertar?
Fácil de leer y tan fácil de explicar, es como el mar veo su principio pero mis ojos no alcanzan el final.
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